El hilo.

Hay silencios que no son casualidad.
Son decisiones que uno no toma.

A veces dejo el celular quieto,
solo para confirmar lo que ya sé:
si no sostengo el hilo, se corta.

Hubieron palabras tan hermosas 
que parecían verdad.
Las creí.
Creí que ocupaba un lugar real,
que no era algo reemplazable.

Fue suficiente un error, UNO,
para que todo se arruinara.
Como si lo nuestro hubiera sido apenas una nota
en un papel desechable.

Me pregunto qué tan fácil es olvidarme.
Qué tan poco peso tuve
para que el recuerdo no te incomode.

Yo hice espacio para tus problemas,
los entendí, los defendí incluso cuando dolían.
No sabía que la comprensión
no siempre es un puente de ida y vuelta.

Y hay algo que duele más que tu distancia:
darme cuenta de que sigo extrañando
a alguien que no me necesita.

A veces no sé qué pesa más,
si tu indiferencia
o la vergüenza de seguir esperando
algo que claramente ya no está.

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