Criada para tener miedo.

Nací con un corazón sin límites,
capaz de amar sin permiso,
sin géneros,
sin reglas.

Nací pan,
pero crecí aprendiendo
que ese amor podía costarme la casa,
el apellido,
el abrazo que nunca fue fácil.

No me enseñaron a odiar,
me enseñaron a tener miedo.
Miedo a las miradas duras,
a las palabras que hieren,
al silencio que expulsa.

Aprendí a esconderme bien,
a medir cada emoción,
a tragarme el temblor
cada vez que alguien pregunta de más.

Porque aquí amar distinto
no es solo decepcionar,
es arriesgarse al rechazo,
al desprecio disfrazado de opinión,
a dejar de ser familia.

No puedo amar a todas las personas
como realmente quisiera.
Tengo que elegir qué sentir,
qué callar,
qué negar antes de que me lo arrebaten.

Cada sentimiento verdadero
lo escondo antes de que respire,
no por vergüenza,
sino por terror a perderlo todo.

No es que no sepa amar,
es que me obligaron a sobrevivir
en un lugar donde mi amor
es visto como una amenaza.

Nacida para amar sin límites,
criada para tener miedo.

Y tal vez nunca pueda amar
como sé hacerlo,
no porque no sea real,
sino porque aquí
amar así
no es seguro para mí.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El diablo me alcanzó.

Navy Blue.

El hilo.