Ya no me interesas.
Desde que te fuiste, todo cambió abruptamente.
Regresó mi viejo amigo, el vacío, acompañado de mi eterna amiga, el karma.
Quería dejar de existir, pero en el fondo no quería morir.
Quería dejar de sentir dejar de pensarte, así que me arrepentí, aunque se quedará la cicatriz.
Tal vez con este dolor estoy pagando todo el daño que hice.
Lo acepto, pero me niego a quedarme atrapada.
Busqué ayuda para sanar mi mente y poco a poco comencé a perdonarte.
No volveré a ir por ti, aunque a veces te extraño.
Buscarte me hace más daño, me resigno a perderte, esta vez para siempre.
Ya dejé de necesitarte, ya dejé de soñarte.
Ya no me atormentas, ya no me interesas.
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