Pedirme perdón.

Ojalá algún día te atrevas a pedirme perdón.
Porque fuiste refugio para mis heridas,
pero cuando huiste me dejaste sangrando como nunca.

Me dijeron que te fuiste porque no podías darme lo que yo necesitaba,
pero yo preferí creer que simplemente ya no me amabas.
Era más fácil odiarte que aceptar que me querías sin poder sostenerme.

Te odio por no intentarlo.
Te odio porque no fuiste el rogón que me juraste ser.
Pero también te agradezco,
porque a la fuerza me enseñaste que yo pedía amor cuando en realidad pedía auxilio.

Gracias por dejarme ir.
Y aunque me doliera como muerte,
Tú ya sabías que estabas con la mujer de otro hombre.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El diablo me alcanzó.

Navy Blue.

El hilo.