Amor.

Amor,
lo que siento por ti no es dulce…
es un pulso que no me deja en paz,
una urgencia que me habita
y pronuncia tu nombre
aunque intente callarla.

No eres calma,
eres ese temblor que me recorre
cuando te acercas demasiado,
cuando el aire entre nosotros
se vuelve insuficiente
para todo lo que quiero decirte sin palabras.

Porque no es solo quererte…
es necesitarte en lugares
donde nunca antes había sentido hambre.

Hay algo en tu forma de mirarme
que me desarma lento,
que me quita el control
sin hacer ruido…
y yo no quiero recuperarlo.

Quiero perderme en ese instante
donde tu cercanía pesa,
donde mi respiración se rompe
y todo en mí te responde
sin pensar,
sin medir,
sin huir.

Me vuelvo fuego contigo,
pero no un fuego que destruye…
uno que arde porque encontró
por fin dónde quedarse.

Y si esto es caer,
Amor,
déjame hacerlo sin miedo,

porque en tu presencia
no me siento en peligro…
me siento elegida,
intensamente viva,
como si mi cuerpo y mi alma
por fin hablaran el mismo idioma.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El diablo me alcanzó.

Navy Blue.

El hilo.