Me elegiste a mí.

Nunca creí poder ser amada por alguien como tú,
tú tan atractivo,
y yo tan acostumbrada a esconderme en lo sencillo,
en lo que no se mira dos veces.

Crecí entre silencios que pesaban más que mi cuerpo,
entre miradas que aprendí a esquivar,
y palabras que se quedaron a vivir en mí
como dudas.

Y entonces llegaste tú,
con tu forma tan intensa de mirar,
con esa manera tan tuya de cuidarme,
con esa forma de quedarte
como si nunca hubieras pensado en irte.

Todo empezó con una conversación,
tan simple,
que nunca imaginé que en medio de palabras comunes
alguien empezaría a elegirme.

Contigo el tiempo se vuelve ligero,
se me olvida pesar,
se me olvida esconderme,
y por momentos
hasta se me olvida dudar.

Pero hay días en los que regreso a mí,
a la versión que no se cree suficiente,
a la que se mira con dureza
y no entiende qué viste en ella.

Y aún así…
te quedas.

Aún con todo lo que me cuesta aceptarme,
con todo lo que cargo,
con todo lo que fui antes de ti…

aún así me elegiste a mí.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El diablo me alcanzó.

Navy Blue.

El hilo.