Me miras.

Sé que todavía me miras,
aunque finjas no hacerlo;
yo también te busco
en todo lo que intento no ver.

Te encuentro en los recuerdos,
en lo que no digo,
en este silencio que pesa
más que haberte perdido.

Te extraño como se extraña lo imposible,
como duele lo que no se nombró,
como se queda clavado en el pecho
todo lo que no se explicó.

Ya no sé quién eres,
ni en qué versión de ti te quedaste;
¿dónde está mi amigo?
¿en qué momento dejaste de buscarme?

Te fuiste por mis errores,
por mi forma torpe de amar,
por todo lo que sentía
pero no supe cuidar.

Y me duele…
no haberte perdido,
sino haber sido yo
quien te enseñó a irte.

No quiero volver a ser lo que fuimos,
ni desenterrar lo que rompí…
solo quiero saber
si alguna vez fui algo bueno para ti.

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