Me rompiste y ahora, por primera vez, me da miedo sentir. Me amaste tanto, sin promesas, sin nombre, sin un lugar definido. Yo estaba indecisa, temblando entre el sí y el no, pero aún así decidí sentir. Había amor. Había deseo. Habían gestos de novios y silencios de algo prohibido. Pero nunca hubo una etiqueta que nos sostuviera. Nunca supe qué fuimos. Demasiado para ser amigos, insuficientes para llamarnos pareja. Un casi. Un "quédate" sin compromiso. Rompí mi propia moral intentando merecer tu amor, creyendo que dar más era la forma de quedarme. Y tal vez fue justo eso lo que terminó por quebrarnos. Sin pensar, hice cosas para darte placer, para ser tu elegida, para que sintieras que te pertenecía. Pero lo arruiné. Toqué heridas que ya estaban cerrando. Hice sangrar un corazón que apenas aprendía a cicatrizar. Y me arrepiento. Te extraño en los momentos más pequeños. Aún te sueño. Aún te busco en recuerdos que no se van. Recuerdo tus besos, tus abrazos, tu olor… y cómo en e...